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Escrito por Margarida Araya
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Lunes, 30 de Noviembre de 2009 12:55 |
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Puntuación: 3/5 El clásico de Bertold Brecht se moderniza bajo la dirección de Marina Bollaín pero la corrupción, delincuencia, crisis económica, prostitución, miseria y abusos nunca pasan de moda.
En una escenografía que recuerda a un West Side Story a la española (la calle, el gimnasio, los dos niveles) el espectáculo se inaugura con la popular canción de Mack the knife (aquí traducida un poco libremente). Pronto descubrimos al personaje más interesante de la obra, que no es Mack sino el jefe de los mendigos (Enrique Sequero) que acompañado de su divertida esposa (poderosa Eva Diago) es lo más entretenido la función. Enrique R. del Portal interpreta a un chulo bastante convincente y Mar Maestu se defiende en su contradictorio personaje de enamorada de Mack. Finalmente destacar a Jenny, la travesti, interpretado por Marco Moncloa con un curioso número de estríptis que arrancó los únicos y tímidos aplausos del público.  La adaptación a una época moderna no se resiste en una trama llena de tanta corrupción y bajos fondos que deprime pensar que dentro de 60 años más continuará siendo actual. Sí chirrían un poco la adaptaciones al ámbito local (aunque las risas más sonoras fueron con un gag sobre la Comunidad). La apuesta de no hacer un intermedio en una obra de dos horas se resiente en el tramo final, ya que a pesar de contener la divertida coreografía de los policias y el duelo de las féminas por Mack, la atención del espectador ya no es la misma. Por último, lamentar que la acústica del modernísimo teatro del Canal sea bastante deficiente porque en un espectáculo de Bretch lo que prima es el texto y ya que las melodía de Kurt Weill no son aptas para todos los públicos, al menos sería de agradecer que pudiéramos oirlas con comodidad.
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