Entrevista a Marc Vilavella Imprimir E-mail
Escrito por Sofía Basalo   
Lunes, 22 de Junio de 2009 20:08

"A nivel creativo tiendo a espectáculos de contenido más profundo"

El impacto de Miguel de Molina en Marc Vilavella fue instantáneo. Le bastó leer el comienzo de su autobiografía para decidir "ser" el artista malagueño, en un espectáculo dirigido e interpretado por él mismo y que supone una restrospectiva sobre este controvertido genio de la copla y la España de la época.
La palabra que define "Ojos Verdes" es Prejuicio. La lucha en contra de los prejuicios ha sido el leitmotiv de una aventura que volvió a comenzar el 19 de junio en Barcelona. Hemos podido hablar con el joven artista catalán, un Miguel de Molina Ojos Verdes.

Fotografía: Teresa Sans
 
El 19 de Junio reestrenasteis “Ojos Verdes” ¿Qué tal la vuelta a los escenarios?

La verdad es que el reestreno ha sido estupendo porque hemos hecho un buen pase, estaba lleno de amigos y de gente que no había visto la obra y ha sido un éxito, prácticamente como cuando lo estrenamos, la misma sensación de energía, buen humor... ha ido muy bien.
 
Has llevado la iniciativa, lo has dirigido, interpretas, cantas, has hecho la dramaturgia...
 
Sí, porque “Ojos Verdes” nació como trabajo de fin de carrera en el Institute de Teatre y me hice una obra a medida, me encargué de la dramaturgia, ya había dirigido y actuado antes, registro con el que me siento cómodo y la verdad es que me encargo prácticamente de todo.
 
Sin embargo, podemos decir “Ojos Verdes” es tu primer trabajo profesional...
 
Como director, sí... había dirigido en una compañía amateur y luego en otra compañía semiprofesional, pero recién licenciado. “Ojos Verdes” significa mi presentación profesional como director.
 
¿Cómo surge esta aventura y la pasión por este personaje, por Miguel de Molina?
 
Un poco por casualidad. Cuando estaba pensando qué hacer como trabajo de fin de carrera, pasé por varios materiales, tenía claro que quería combinar el texto con la canción, seguramente tenía previsto caer en algo, tipo teatro musical, pero no acababa de encontrar qué. Pasé por Jacques Brel, por el mundo del cabaret,...
 
Entonces, una amiga mía que después ha sido la ayudante de dirección de la obra, Mercè Vidal, cuando se lo estaba comentando (justo ella había vuelto de Argentina y se había comprado el libro de la biografía de Miguel de Molina, cosa que yo no sabía) me miró, sacó el libro del bolso y me dijo “Marc, tú tienes que hacer de Miguel de Molina” y le respondí “quién es” - porque ni lo conocía. Ella había empezado a leer el libro y me dijo “mira no lo acabé de leer pero me da igual, toma léelo porque lo veo tan claro... tú tienes que hacer de él”. El mismo día comencé a leerlo y sí, al cabo de dos páginas de su autobiografía lo vi clarísimo. Me enamoró el personaje enseguida, me cautivó esa biografía y dije “tiro hacia delante".
 


Comentas que te enamoras del personaje al cabo de dos páginas

Sí, es que de hecho en la primera parte de la obra yo tengo un monólogo y la obra empieza con el principio de su autobiografía, su presentación. Es cautivador, me enganchó la capacidad de comunicación, la ternura y a la vez comicidad de sus propias palabras. Esta autobiografía está extraída de sus diarios, y me entusiasmó enseguida.
 
A partir de ahí lo fui racionalizando todo, me fui documentando, ampliando la búsqueda, contextualizando esa biografía, buscando diferentes materiales, no sólo de canciones que él cantaba sino del mundo musical que lo envolvía, y poco a poco se fue elaborando la dramaturgia de la obra, porque “Ojos Verdes” no habla sólo de la biografía de Miguel de Molina, sino que a partir de ahhí se elabora un viaje musical por la crónica de la España de la época.

Sí, eso me gustaría remarcarlo, que no se trata sólo de un homenaje hecho a base de canciones, sino que hay una labor teatral y dramatúrgica muy interesante

Exacto, uno de mis intereses como creador no es hacer teatro arqueológico, sino intentar encontrar un canal de comunicación actual, vigente con el espectador, sea con el material que sea. Por eso entiendo que la copla, y a veces hablar de las cosas un poco antiguas, del pasado, de la historia, hace que se coja un punto como de distancia, como de didáctica y quería evitarlo.

Lo que me provocó esa lectura era lo que quería transmitir al espectador. No pretendo enseñar nada porque para aprender historia están los libros y los profesores, sino que es el impacto que me produjo toda la búsqueda del material que envolvía su biografía, y está lleno de contenido, de intenciones, de lucha contra los prejuicios y eso es lo que quise pasar por un filtro teatral.

He leído en vuestra página web que una de las palabras que caracterizan esta propuesta es “prejuicios”

Sí, porque Miguel de Molina tuvo que marcharse por los prejuicios de la época, además haber sido apaleado y vapuleado. Se le trató muy mal y de hecho no volvió nunca más a España. Sólo vino para recoger la medalla de Isabel La Católica, cuando se la entregaron, pero claro, él dijo “Muchas gracias, pero es demasiado tarde. No me la deis un año antes de morirme, porque ¿ahora qué?, ¿queréis limpiaros la conciencia de no haberme tratado bien antes?." Hacía 25 años que el franquismo había acabado y aún no se había intentado corregir cómo se le había tratado.

También, independientemente de la historia de Miguel de Molina, es una lucha contra el prejuicio, también por el material musical que se presenta, porque yo mismo tenía cierto prejuicio hacia la copla, la entendía como una cosa casposa, de los abuelos y la verdad es que con la búsqueda del material, me entusiasmé.

 


Una escena de Ojos Verdes

 

Creo que la canción popular española entre las generaciones jóvenes, en las que me incluyo porque tengo 30 años, se tiene muy poco en cuenta y considero que siempre miramos hacia otro lado. Creo que hay una tendencia a pensar que lo que viene de fuera siempre es mejor que lo que tenemos nuestro y yo entiendo que evidentemente la globalización cultural es maravillosa porque te permite enriquecerte muchísimo, pero si uno no tiene claras sus raíces un poco, es muy difícil añadir cosas, porque lo añades en un pozo vacío. Creo que en otros países europeos o de otros continentes no pasa tanto, la mayoría de esos países tienen muy clara cual es su cultura en todas sus generaciones y aquí no pasa tanto. Hay una especie de prejuicio hacia lo popular español, y queremos decir también “No, señores hay unos materiales estupendo, se habla de muchas cosas, y no tiene nada de casposo”.

Otra cosa es que nos hayan llegado muchas versiones en que sí que se nos ha presentado con un sonido un poco anticuado y ése ha sido el trabajo musical que Marc Samboda ha hecho. Le ha quitado el polvo a la sonoridad de la canción popular española que nos ha llegado en unas grabaciones de disco antiguo, con una instrumentación muy concreta y propia de la época. Nosotros lo hemos limpiado mucho y se presenta de una manera muy esencial para que vaya directo hacia ese canal de comunicación con el espectador, con el espectador más mayor y más joven. El gran comentario de este último es “mira que a mí no me gusta la copla, pero me ha encantado vuestro espectáculo”.