Revalorizando la tradición El Cabaret y el Teatro sin duda tienen un lenguaje común y quizá, hasta cierto punto, también comparten un fin: Conectar con el público y hacer que éste se sumerja en todas y cada una de las historias que sobre el escenario se desarrollan. La, por el momento, última propuesta de la compañía Laví e Bel lo consigue y además, con creces.
Esta travesía comenzaba en la Expo de Zaragoza 2008, proseguía feliz con la consecución del Premio Max al mejor espectáculo musical y, finalmente, ha arribado en Madrid con una unanimidad de crítica y público que nos sorprende. Estamos pues, ante uno de los grandes éxitos de los últimos años. Cabaret Líquido es un viaje por Oriente, durante el cual visitamos París, Berlín, Latinoamérica y el inquietante Egipto, un viaje por el tiempo en el que saboreamos la tradición del cabaret, del teatro artesanal, aquel en el que la pasión es el ingrediente sin el cual no hay espectáculo, no hay "continuidad", no hay magia... Cabaret Líquido es un viaje eminentemente musical, donde las risas actúan como un ligero bálsamo que anexionan los diferentes gags que forman este homenaje al teatro de variedades. 
Es muy fácil entregarse al buen hacer de los profesionales que sobre el escenario interpretan, bailan, cantan, tocan instrumentos... Su calidad es incuestionable. Sin embargo, el espectáculo no es completo, pues no hay en él una historia que lo vertebre. Es una travesía que no sabemos dónde comienza, dónde acaba ni porqué se inicia. Por otro lado, algunos de los gags resultan muy poco trabajados, no ya en su ejecución que es perfecta, sino en su concepción... pues, sin centrarnos en la cierta vulgaridad que marca su desarrollo, sí traen a nuestra memoria las voces, los ademanes, los giros, de algunos de los gags que más risas nos han arrancado y que, a la postre, forman parte del repertorio de algunos de los dúos cómicos más populares de este país... Sinceramente, creo que Laví e Bel y su director, Emilio Goyanes, poseen la suficiente calidad como para hacer otro humor, de hecho algunos de los sketches que componen este cabaret exigen la amplia formación que poseen estos artistas, con lo que, personalmente, excluiría alguno de los números que provocan el peligro de naufragio de este viaje... Cabaret Líquido es un bonito homenaje a la tradición. Sin embargo, no creo que mereciese el Max al mejor espectáculo musical... pues le falta algo indispensable en teatro: La historia, el eje vertebrador... y los Max son premios teatrales, no lo olvidemos. Sofía Basalo. Teatro Marquina. Compañía: Laví e Bel. Director y creador: Emilio Goyanes. Intérpretes: Javi Parra, Piñaki Gómez, Camino Miñana, Nerea Cordero y Larisa Ramos. Banda: Oriol Boixader, Javier Viana, Miguel Pérez y Morten Jespersen.
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Los gags son sosos, los diálogos aburridos y repetitivos, intentan hacer gracia con personajes sobreactuados (quien tiene gracia la tiene, como los Yllana, y quien no...la comicidad no se consigue simplemente poniendo acento gitano y soltando pseudochistes simplones durante 10 minutos...hace falta currárselo mas)...
lo único que se salva es la buena voz cantando de los intérpretes...porque lo demás te da ganas de llorar, más que de reir de aburrido. Y toda la parafernalia de "esta obra te lleva en una viaje por el mundo...blablablabla..." sinceramente, no creo que simplemente ver a gente disfrazada haciendo bailes sosos o posando sin mas haga viajar a nadie.
Fui con tres personas más hoy, y de mutuo acuerdo nos hemos "escapado" antes de que acabara...