Celebrando un clásico
Puntuación: 4'5/5 La gira del 50 aniversario de West Side Story ha aterrizado en Madrid para abrir la programación de los tradicionales Veranos de la Villa, que estrenan nueva localización y escenario. Y la verdad es que no podían haber escogido mejor espectáculo inaugural.
West Side Story es un auténtico clásico, y esta producción, totalmente fiel al montaje original, le hace la justicia que se merece. La puesta en escena es muy sencilla, sin grandes decorados, limitándose a proyecciones sobre el fondo de escenario, y unas plataformas móviles provistas de escaleras por las que los actores suben y bajan constantemente. Pero no hace falta nada más, porque desde el primer momento se consigue que el espectador se meta en la historia y quede atrapado por la magia de las pegadizas canciones y las espectaculares coreografías. Y en cuanto al nivel de la compañía de actores, no se me ocurre mejor expresión para describirlo que “orgía de profesionalidad”. Grandes voces bien entrenadas, coreografías coordinadas al milímetro, y una gran capacidad interpretativa, que lograba superar sin problema la barrera idiomática. En la función a la que asistí yo, el papel de Tony estuvo interpretado por Chad Hilligus, y el de María por Kendall Kelly, que sin duda lograron conectar con el público y ganarse su empatía y su aplauso. Kelly sorprende especialmente con su interpretación al final del musical, en una escena cargada de crudeza y dramatismo. Ambos tienen unas voces muy líricas que quizás no sean del estilo que suele gustar a los fans de los musicales más modernos, pero la cuestión era ser fiel al original, y en cualquier caso no dejan indiferentes. El resto del reparto también cumple a la perfección con su labor, teniendo todos grandes momentos de lucimiento a lo largo del musical. Mención especial merece Rachel Oneika Phillips como Anita, que con la picardía latina de su personaje consiguió llevarse uno de los aplausos más efusivos e intensos por parte del público. En cuanto al sonido, resultó ser bastante bueno, pese a estar en un recinto al aire libre, y de hecho el volumen de la música era el perfecto para no llegar a eclipsar las voces de los actores, un fallo que desgraciadamente se comete mucho en los musicales que se estrenan en España. El único defecto que le encontré a la función fueron los subtítulos. Todos aquellos que no dominasen bien el inglés y que esperasen contar con ellos para seguir mejor la obra, debieron encontrarlo bastante difícil, pues fallaron en algunos momentos, con problemas de sincronización, apareciendo tarde o antes de tiempo, o incluso no apareciendo. Además, daba la impresión de que habían sido hechos de forma muy apresurada, pues algunas frases no estaban correctamente traducidas, y había errores gramaticales en algunas palabras. Otro problema relacionado con los subtítulos era que la pantalla en la que aparecían estaba en la parte superior del escenario, que es muy alto, tanto, que si levantabas la mirada para leerlos, desaparecía totalmente del campo de visión la escena que se representaba y te la perdías. Pero al margen de eso, acudir a ver esta producción de West Side Story es algo que merece la pena, no sólo por disfrutar de un clásico, sino por ver en acción a una compañía de actores que sorprende por su gran completitud artística, con un alto nivel en los tres campos: Canto, baile e interpretación. Un nivel que, en general, aún no se ha llegado a alcanzar aquí en España.
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Cierto, el nivel en España está un escalón por debajo, esperemos que las nuevas hornadas nos realcen.